La ciudad que Marco Polo describió como "la más bella y suntuosa del mundo" — y que sigue siendo un paraíso once siglos después.
Pocos elogios han viajado tan lejos en el tiempo como el que Marco Polo dedicó a Hangzhou en el siglo XIII: "la ciudad más bella y suntuosa del mundo". Once siglos después, sigue estando a la altura.
Situada a poco más de una hora de Shanghái en tren de alta velocidad, Hangzhou combina de forma única la China clásica y la China del futuro. Por un lado, el Lago del Oeste, con sus calzadas centenarias, sus templos y sus colinas de té, un paisaje que ha sido moldeado y embellecido durante más de mil años por poetas y gobernadores. Por otro, una ciudad que hoy es sede mundial de gigantes tecnológicos como Alibaba, prueba de que la tradición y la modernidad pueden convivir sin fricciones.
Pasear alrededor del Lago del Oeste, perderse entre las plantaciones de té Longjing o visitar uno de los templos budistas más importantes del país son experiencias que explican por qué, generación tras generación, Hangzhou sigue conquistando a quien la visita — igual que hizo con el propio Marco Polo hace ya más de setecientos años.
Hangzhou fue capital del Reino de Wuyue en el siglo X y, más tarde, capital de la dinastía Song del Sur entre 1127 y 1279, convirtiéndose en una de las ciudades más prósperas del mundo en su época, con una población y un nivel de vida que sorprendían a cualquier visitante extranjero.
Según se cuenta, el viajero veneciano Marco Polo la visitó en el siglo XIII y la describió como la ciudad más magnífica que había visto jamás, con sus canales, sus puentes y la vida bulliciosa alrededor del Lago del Oeste. Ese lago, de hecho, fue moldeado a lo largo de los siglos por gobernadores-poetas como Su Dongpo y Bai Juyi, que construyeron las famosas calzadas que hoy llevan sus nombres y que siguen siendo el paseo favorito de locales y viajeros.
En 2011, el Lago del Oeste fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconociendo un paisaje cultural único forjado durante más de un milenio. Y en las últimas décadas, Hangzhou ha añadido un nuevo capítulo a su historia como sede mundial de Alibaba y otros gigantes tecnológicos, consolidándose como uno de los motores económicos más dinámicos de China.
Una selección de lo que ningún itinerario de Viavora se salta.

El corazón de Hangzhou y una de las diez vistas clásicas de China, un lago de origen natural transformado a lo largo de los siglos por sucesivos dragados y embellecimientos ordenados por gobernadores y poetas. Sus calzadas centenarias, pabellones flotantes y jardines han inspirado poesía y pintura durante más de mil años, hasta el punto de que Marco Polo, tras visitarlo, lo describió como "la ciudad más bella y suntuosa del mundo" — un elogio que sigue sintiéndose fundado hoy en día.

Reconstruida en el año 2000 sobre los cimientos de la torre original, que se desplomó en 1924 tras siglos de erosión y el expolio de sus ladrillos —considerados amuleto de buena suerte por los lugareños—, ofrece hoy unas vistas privilegiadas del Lago del Oeste desde su mirador superior. Está ligada además a "La leyenda de la serpiente blanca", una de las historias de amor más queridas de China, en la que un espíritu-serpiente queda atrapado bajo la pagoda por amor a un mortal.

Construida en el siglo XI por el propio poeta-gobernador Su Dongpo, una de las grandes figuras literarias de la historia china, utilizando el barro extraído durante el dragado del lago que él mismo ordenó. La calzada cruza el agua entre sauces llorones y flores de loto estacionales, ideal para un paseo tranquilo al atardecer que combina naturaleza, poesía e historia en un mismo recorrido, tal y como el propio Su Dongpo imaginó hace casi mil años.

Las colinas que rodean el lago producen el Longjing o "Pozo del Dragón", el té verde más famoso de China y considerado uno de los mejores del mundo, cultivado en estas laderas desde hace más de mil doscientos años. Visitar las plantaciones, ver el proceso tradicional de tostado a mano en woks calientes y participar en una ceremonia del té con los propios agricultores es una visita imprescindible para los amantes del té y una forma única de entender por qué esta variedad es tan apreciada.

Uno de los templos budistas más importantes de China, fundado por un monje indio en el año 328 al quedar maravillado por la belleza del paraje, con más de 1.700 años de historia ininterrumpida. Rodeado de bosque frondoso y con más de 470 esculturas budistas talladas directamente en la roca caliza del cercano Pico que Voló desde Lejos, el templo combina naturaleza y espiritualidad en un conjunto que sigue atrayendo a peregrinos y visitantes por igual.

Una calle peatonal con más de mil años de historia comercial ininterrumpida, con tiendas tradicionales de farmacia, casas de té centenarias y puestos de artesanía local que mantienen vivos oficios que en otras ciudades ya han desaparecido. Perfecta para sentir el pulso comercial de la Hangzhou de siempre, combina la posibilidad de comprar recuerdos auténticos con la de probar especialidades gastronómicas locales directamente de los puestos callejeros.
Marco Polo describió Hangzhou en el siglo XIII como "la ciudad más bella y suntuosa del mundo".
El té verde Longjing que se cultiva en sus colinas está considerado el mejor té verde de China y uno de los más cotizados del mundo.
El Lago del Oeste ha sido rediseñado y embellecido por poetas-gobernadores durante más de mil años de historia.
Hangzhou es la sede mundial de Alibaba, el gigante del comercio electrónico que ha transformado la forma de comprar de millones de personas.
El puente roto ("Duan Qiao") del Lago del Oeste es escenario de una famosa leyenda de amor china, "La leyenda de la serpiente blanca".
Hangzhou fue sede de la cumbre del G20 en 2016, un reconocimiento internacional a su papel como motor económico y tecnológico de China.
Guía privado, un paseo en barca por el Lago del Oeste y una cata de té Longjing en origen.
Hangzhou es una de las paradas más especiales de nuestro China Gran Tour.