La ciudad que resume tres mil años de historia española en un solo paseo junto al Ebro.
Zaragoza es la ciudad donde Roma, el Islam y la España cristiana conviven en cada esquina, a orillas de un río que lo ha visto todo pasar.
Situada casi exactamente a medio camino entre Madrid y Barcelona, Zaragoza ha sido durante dos mil años punto de paso obligado — y ese cruce de caminos se nota en cada rincón de su casco histórico. Aquí conviven, a pocos metros unos de otros, los restos de la colonia romana de Caesaraugusta, el esplendor islámico de la Aljafería y la silueta imponente de la Basílica del Pilar, uno de los grandes santuarios marianos del mundo católico.
Es una ciudad que sorprende por su escala amable y su ritmo tranquilo, ideal para descubrir a pie en un par de días, con una vida de tapeo en El Tubo que no tiene nada que envidiar a otras capitales españolas. Zaragoza es la parada perfecta para quien busca profundidad histórica sin las multitudes de los grandes destinos.
Zaragoza fue fundada como colonia romana en el año 14 a.C. por el emperador Augusto, que le dio el nombre de Caesaraugusta — de donde deriva, tras siglos de evolución fonética, el nombre actual de la ciudad. Los restos de aquella ciudad romana, con su foro, sus termas y su teatro, siguen apareciendo bajo las calles del casco histórico.
Tras el periodo visigodo, la ciudad se convirtió en la taifa musulmana de Saraqusta, un próspero reino de al-Ándalus que dejó como legado el Palacio de la Aljafería, hasta su reconquista en 1118 por Alfonso I "el Batallador". Según la tradición católica, es también en Zaragoza donde la Virgen se apareció al apóstol Santiago sobre un pilar, dando origen a la Basílica del Pilar, considerada el primer templo mariano de la historia.
Siglos después, durante la Guerra de la Independencia, la ciudad escribió una de las páginas más heroicas de la historia militar española: los Sitios de Zaragoza (1808-1809), una resistencia numantina frente a las tropas napoleónicas que convirtió a sus habitantes, y en especial a Agustina de Aragón, en símbolo de valentía popular.
Una selección de lo que ningún itinerario de Viavora se salta.

A orillas del Ebro, es el gran símbolo de la ciudad y, según la tradición católica, el primer templo mariano de la historia: aquí, cuenta la leyenda, se apareció la Virgen al apóstol Santiago sobre un pilar de jaspe que hoy puede besarse en el interior del templo. Con sus once cúpulas de tejas vidriadas y sus cuatro torres, la silueta de la basílica domina el perfil de Zaragoza desde cualquier ángulo, y cada octubre la ciudad entera se vuelca en las Fiestas del Pilar, una de las celebraciones más multitudinarias de España.

Frente a la Basílica del Pilar, esta catedral levantada sobre la antigua mezquita mayor de la Zaragoza musulmana mezcla estilos románico, mudéjar, gótico y barroco en un solo edificio, testimonio vivo de las distintas épocas que ha atravesado la ciudad. Su Museo de Tapices conserva una de las mejores colecciones de tapicería gótica y renacentista de Europa, y su torre mudéjar, con ladrillo y cerámica vidriada, es Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto mudéjar aragonés.

Fortaleza islámica del siglo XI declarada Patrimonio de la Humanidad, es uno de los pocos grandes palacios de al-Ándalus conservados en España fuera de Andalucía, construido cuando Zaragoza era capital de un próspero reino taifa independiente. Sus patios y arcos lobulados, con una decoración de yeserías comparable a la de Córdoba o Granada, son de una belleza excepcional. Tras la conquista cristiana fue residencia de los reyes de Aragón, y hoy alberga también las Cortes de Aragón, combinando en un mismo edificio ocho siglos de historia política española.

Bajo las calles del centro histórico se conservan restos del foro, las termas públicas, el teatro y el puerto fluvial de la antigua Caesaraugusta, la colonia romana fundada por el emperador Augusto que dio nombre a la actual Zaragoza. Los cuatro yacimientos, musealizados e integrados en la trama urbana moderna, permiten recorrer en un mismo día la vida cotidiana, comercial y de ocio de una ciudad romana de provincias — un recorrido arqueológico único en España por su extensión y estado de conservación.

El puente histórico que cruza el Ebro y conecta el casco antiguo con el barrio del Arrabal, construido en piedra en el siglo XV sobre los cimientos de un puente romano anterior, y reconstruido varias veces tras las crecidas del río a lo largo de los siglos. Conocido popularmente como "el puente de los Lanuza", ofrece una de las mejores vistas de la Basílica del Pilar al atardecer, cuando la luz dorada ilumina sus cúpulas y se refleja en las aguas del Ebro.

El laberinto de callejuelas del casco histórico donde se concentra la mejor ruta de tapas de la ciudad, con bares centenarios codo con codo con locales de cocina moderna, todos especializados en una tapa concreta que ha hecho famosa a la casa durante generaciones. Callejear de barra en barra al atardecer, con una caña y una tapa en cada parada, es un plan imprescindible para cualquier visitante y la mejor manera de entender el carácter sociable y bullicioso de Zaragoza.
El nombre "Zaragoza" es una evolución fonética directa del nombre romano Caesaraugusta, dado en honor al emperador Augusto.
La Basílica del Pilar es, según la tradición católica, el primer templo mariano de la historia, erigido tras una aparición de la Virgen al apóstol Santiago.
La Aljafería es uno de los pocos grandes palacios islámicos conservados en España fuera de Andalucía, y hoy sede de las Cortes de Aragón.
Durante los Sitios de Zaragoza (1808-09), la ciudad resistió heroicamente el asedio napoleónico, inspirando la leyenda de Agustina de Aragón.
Zaragoza está situada casi exactamente a medio camino entre Madrid y Barcelona, lo que la convierte en parada natural de cualquier gran ruta ibérica.
Las fiestas del Pilar, celebradas cada octubre, son unas de las más multitudinarias de España, con la famosa ofrenda de flores a la Virgen como momento culminante.
Guía privado, hoteles seleccionados y acceso sin colas a cada uno de estos lugares.
Zaragoza es la parada perfecta en cualquiera de nuestros grandes circuitos por España y Portugal.