El paisaje que ha inspirado la pintura china durante más de mil años — y que aparece, literalmente, en el billete de 20 yuanes.
Guilin no se describe: se reconoce. Sus montañas kársticas, envueltas en niebla sobre las aguas del río Li, son la imagen que durante siglos han pintado los grandes maestros chinos — y que hoy, ver con los propios ojos, resulta casi irreal.
Situada en la región autónoma de Guangxi, Guilin es el destino paisajístico por excelencia de China, un lugar donde cientos de picos de piedra caliza se elevan de forma abrupta sobre campos de arroz y aguas tranquilas, creando un escenario que parece sacado de un rollo de pintura tradicional. No es casualidad: este paisaje ha sido durante más de mil años una de las mayores fuentes de inspiración del arte chino, y su fama trasciende fronteras hasta el punto de aparecer representado en el billete nacional de 20 yuanes.
Un crucero por el río Li, un amanecer entre las terrazas de arroz de Longji o un paseo por sus cuevas de piedra caliza bastan para entender por qué, desde hace ocho siglos, los propios chinos repiten el mismo dicho: el paisaje de Guilin es el mejor bajo el cielo.
Guilin fue fundada hace más de 2.000 años durante la dinastía Qin, y su nombre significa "bosque de osmantos", en honor a los árboles de flor dulce que aún perfuman la ciudad en otoño. En el año 214 a.C. se construyó una de las grandes obras de ingeniería de la China antigua, el Canal Lingqu, que conectó las cuencas de los ríos Yangtsé y Perla y convirtió a Guilin en un cruce estratégico de rutas comerciales y militares.
Durante siglos, la ciudad ejerció como capital provincial de Guangxi, consolidando su papel administrativo y cultural en el sur de China. Pero fue su paisaje, más que su historia política, el que terminó por definirla: generaciones de pintores y poetas chinos viajaron hasta aquí para representar sus montañas kársticas, y ese legado artístico sigue siendo hoy una de las señas de identidad más reconocibles del país.
En las últimas décadas, Guilin se ha consolidado como uno de los destinos paisajísticos más icónicos de China, con su entorno natural protegido y declarado de interés nacional, y con un flujo constante de viajeros que llegan atraídos por el mismo paisaje que cautivó a los artistas de hace mil años.
Una selección de lo que ningún itinerario de Viavora se salta.

El recorrido en barco entre Guilin y Yangshuo es la experiencia definitoria de la región: cerca de cuatro horas navegando entre picos kársticos que emergen abruptamente del agua, aldeas de pescadores con cormoranes amaestrados y el paisaje que ha protagonizado incontables pinturas de tinta china a lo largo de los siglos. Este mismo paisaje, considerado durante generaciones el más bello de toda China, aparece de hecho representado en el billete de 20 yuanes — un motivo más para vivirlo en persona.

Con su característico arco natural, formado por la erosión del agua a lo largo de milenios, que recuerda a la trompa de un elefante bebiendo agua del río Li, es el símbolo por excelencia de la ciudad y uno de los miradores más fotografiados de China. Situada en la confluencia de los ríos Li y Taohua, la colina ofrece distintas perspectivas según la hora del día, y al amanecer, con la niebla todavía flotando sobre el agua, regala una de las estampas más evocadoras de todo el sur de China.

Una gruta de piedra caliza de más de 240 millones de años de antigüedad geológica, iluminada con un juego de luces de colores que resalta sus formaciones de estalactitas y estalagmitas, considerada una de las cuevas más bellas del sur de China. Su nombre proviene de un tipo de junco que crecía en su entrada y que los habitantes locales utilizaban para fabricar flautas, y sus paredes conservan inscripciones de poetas y viajeros que datan de hace más de 1.200 años.

Campos escalonados esculpidos a mano en la ladera de la montaña desde la dinastía Yuan, hace más de 650 años, por las etnias Zhuang y Yao que todavía habitan la zona. Conocidas como "la espina dorsal del dragón" por su forma sinuosa, cambian de color con las estaciones —verde intenso en verano, dorado en la cosecha de otoño, plateado cuando se inundan antes de la siembra— y ofrecen algunas de las vistas más espectaculares de todo el país, especialmente al amanecer.

Uno de los parques más antiguos y extensos de Guilin, con más de mil años de historia como espacio de recreo, formado por siete colinas que, según la leyenda, recuerdan a la disposición de las estrellas de la Osa Mayor. Sus colinas, cuevas naturales y puentes tradicionales de piedra invitan a un paseo tranquilo en pleno centro de la ciudad, lejos del bullicio, y conservan además inscripciones budistas talladas en roca de gran valor histórico.

La cima más alta de la zona de Guilin, accesible en teleférico, con vistas panorámicas sobre el bosque de picos kársticos que rodea la ciudad y que se pierde en el horizonte hasta donde alcanza la vista. Es el lugar perfecto para entender la magnitud del paisaje que ha hecho famosa a la región en todo el mundo, especialmente al atardecer, cuando los miles de picos se recortan en silueta contra un cielo teñido de naranja y rosa.
El paisaje del río Li aparece representado en el billete chino de 20 yuanes — uno de los pocos paisajes naturales, y no monumentos, en aparecer en la moneda del país.
El dicho chino "el paisaje de Guilin es el mejor bajo el cielo" (桂林山水甲天下) tiene más de 800 años de antigüedad y sigue repitiéndose hoy.
Las espectaculares montañas kársticas de la región se formaron a lo largo de millones de años por la erosión de un antiguo lecho marino.
Las terrazas de arroz de Longji llevan cultivándose de forma ininterrumpida desde la dinastía Yuan, hace más de 650 años.
Guilin da nombre a un licor local, el "sanhua jiu", que se elabora en la región desde hace más de mil años.
Los paisajes kársticos en torno a Guilin son el ejemplo de referencia mundial del relieve conocido como "karst de torres", estudiado por geólogos de todo el planeta.
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Guilin es una de las paradas imprescindibles de nuestro China Gran Tour.