La ciudad donde nació el flamenco y donde cada rincón parece decorado para una ópera.
Sevilla no interpreta el tópico de la España soñada: lo inventó ella. Naranjos en flor, patios con azulejos, guitarras al atardecer — aquí todo eso es simplemente el día a día.
Pocas ciudades condensan tanta belleza monumental en un espacio tan caminable. En pocas horas se puede pasar de los salones mudéjares del Real Alcázar a la inmensidad gótica de su Catedral, y de ahí a un barrio de casas encaladas donde la vida transcurre entre plazas con naranjos y terrazas animadas hasta bien entrada la noche. Sevilla premia a quien camina despacio.
Y luego está el flamenco, que aquí no es un espectáculo turístico más, sino una tradición viva que se siente en el aire, en las voces roncas de los tablaos y en el ritmo con el que la ciudad entera parece moverse. Sevilla se visita con los ojos, pero se recuerda con la piel.
De origen tartesio y romano —cuando la ciudad se conocía como Hispalis—, Sevilla floreció bajo dominio musulmán desde el año 712 con el nombre de Ishbiliya, llegando a ser capital del Imperio almohade en el siglo XII. Fue entonces cuando se construyó la Giralda como alminar de la Gran Mezquita, entre 1184 y 1198, uno de los grandes símbolos de la ciudad hasta hoy.
Tras la reconquista cristiana de 1248 a manos de Fernando III, Sevilla vivió siglos de transformación, pero su verdadero Siglo de Oro llegó en 1503, cuando obtuvo el monopolio del comercio con América a través de la Casa de Contratación. De la noche a la mañana, se convirtió en la ciudad más rica de España, puerta obligada de todo el oro y la plata que llegaba del Nuevo Mundo.
Ese esplendor económico dejó una huella imborrable en su arquitectura, sus tradiciones y su identidad, que hoy se manifiesta con especial fuerza en celebraciones como la Semana Santa y la Feria de Abril.
Una selección de lo que ningún itinerario de Viavora se salta.

Un palacio mudéjar declarado Patrimonio de la Humanidad, con patios, jardines y salones de una belleza casi hipnótica. Construido por orden de Pedro I sobre un antiguo alcázar musulmán, mezcla artesonados de madera tallada, yeserías caladas y azulejos geométricos con la misma maestría que la Alhambra de Granada, hasta el punto de que artesanos granadinos trabajaron en su decoración. Sus jardines, con fuentes, pabellones y galerías escalonadas, han servido de escenario a series como Juego de Tronos. Sigue siendo residencia oficial de la Familia Real en sus visitas a la ciudad, lo que lo convierte en el palacio real más antiguo de Europa todavía en uso.

La catedral gótica más grande del mundo, levantada a partir de 1401 sobre la antigua mezquita mayor con la ambición declarada de construir un templo "tan grande que los que lo vean nos tengan por locos". En su interior descansa el mausoleo de Cristóbal Colón, sostenido por cuatro heraldos que representan los reinos de España, y el Altar Mayor, el retablo gótico más grande del mundo, tallado en madera de roble y cubierto de pan de oro. Corona el conjunto la Giralda, un antiguo alminar almohade del siglo XII convertido en campanario, al que se sube por rampas —no escaleras— pensadas originalmente para que el muecín subiera a caballo. Sus vistas desde lo alto son de las mejores de la ciudad.

Un semicírculo monumental de azulejos, torres y canales navegables, construido para la Exposición Iberoamericana de 1929 como escaparate del poderío español ante el mundo. Su rasgo más singular son los 48 bancos de azulejo, uno por cada provincia española, decorados con mapas y escenas históricas propias de cada región — un pequeño recorrido por toda España sin salir de la plaza. Se puede cruzar sus canales en barca o simplemente pasear bajo sus arcadas, uno de los rincones más fotografiados de toda España y escenario, también, de varias películas de Hollywood.

Callejuelas blancas, patios floridos y plazas con naranjos que conforman el antiguo barrio judío de la ciudad, la Judería medieval, habitada hasta la expulsión de 1492. Sus casas esconden patios privados llenos de macetas y azulejos que en primavera, durante la festividad de los patios, se abren al público — un espectáculo de color que atrae a visitantes de toda España. El lugar perfecto para perderse sin prisa, comer en alguna terraza con vistas a la Giralda y descubrir por qué Sevilla enamora tanto de noche como de día.

Vivir un tablao auténtico es una de las experiencias imprescindibles de Sevilla: cante, baile y guitarra en estado puro, en la que muchos consideran la cuna del flamenco. Nacido en los barrios gitanos de Triana y Santa Cruz en el siglo XVIII, el flamenco sevillano conserva un carácter más crudo y visceral que sus versiones turísticas, con artistas que transmiten emociones —duende, lo llaman— más que técnica pura. Un tablao íntimo, con el zapateo resonando a pocos metros y las palmas marcando el compás, deja un recuerdo tan fuerte como cualquier monumento de la ciudad.

Torre almohade a orillas del Guadalquivir, construida en el siglo XIII como vigía del puerto fluvial, con una cadena que se tendía hasta la orilla opuesta para impedir el paso de embarcaciones enemigas. Vio partir y volver a las flotas del comercio con América durante los siglos del monopolio sevillano con las Indias, cuando la ciudad llegó a ser uno de los puertos más ricos del mundo. Hoy alberga un pequeño museo naval y ofrece, desde su terraza superior, una de las vistas más bonitas del río y del barrio de Triana al otro lado.
La Catedral de Sevilla es la catedral gótica más grande del mundo y alberga la tumba de Cristóbal Colón.
La Giralda fue en origen el alminar de una mezquita almohade del siglo XII, después reconvertido en campanario cristiano.
El Real Alcázar sigue siendo residencia oficial de la Familia Real española en sus visitas a la ciudad, y es el palacio real en uso más antiguo de Europa.
La Plaza de España se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929 y ha aparecido en películas como "Star Wars: Episodio II".
Sevilla es considerada, junto con otras ciudades andaluzas, la cuna del flamenco.
La Feria de Abril, con sus casetas, trajes de flamenca y noches de sevillanas, es una de las mayores fiestas populares de toda España.
Guía privado, hoteles seleccionados y acceso sin colas a cada uno de estos lugares.
Sevilla es un capítulo esencial en cualquiera de nuestros circuitos por España y Portugal.